lunes, 8 de enero de 2018

Alquimista del S.XXI encuentra la piedra filosofal

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Convertir plomo (u otros elementos) en plata u oro fue uno de los objetivos que más persiguieron los antiguos alquimistas.

Mucha gente negaba tal capacidad, incluso tachaban de locos a aquellos que afirmaban que tal transformación se pudiera conseguir.

Sin embargo, aquellos que juzgaban de aquella manera la alquimia eran, como todos lo somos, ignorantes. Todos somos ignorantes, lo que pasa es que no todos ignoramos las mismas cosas.

Acaso no es similar transformación conseguir que, gracias a un tumor cerebral (espiritualmente llamado Benigna), te jubilen anticipadamente. Mis células tumorales se "convirtieron" en dinero (plata) para mi.

En el plano espiritual de la alquimia, los alquimistas debían transmutar su propia alma antes de transmutar los elementos. Esto quiere decir que debían purificarse, prepararse mediante la oración y el ayuno (dieta).

Es decir ellos conscientemente, con oracion y dieta (sacrificando su cuerpo), llamaban a su parte inconsciente (espíritu) que era la que en realidad podía obrar el "milagro".

A partir de la Edad Media, algunos alquimistas empezaron a ver cada vez más estos aspectos metafísicos como los auténticos cimientos de la alquimia y a las sustancias químicas, estados físicos y procesos materiales como meras metáforas de entidades, estados y transformaciones espirituales. De esta forma, tanto la transmutación de metales corrientes en oro como la panacea universal simbolizaban la evolución desde un estado imperfecto, enfermo, corruptible y efímero hacia un estado perfecto, sano, incorruptible y eterno; y la piedra filosofal representaba entonces alguna clave mística que haría esta evolución posible. Aplicadas al propio alquimista, esta meta gemela simbolizaba su evolución desde la ignorancia hasta la iluminación y la piedra representaba alguna verdad o poder espiritual oculto que llevaría hasta esa meta.

La alquimia nunca se prodigó como ciencia de multitudes. Se entró en un nuevo diseño general de conocimiento basado en el racionalismo. A partir de entonces, todo personaje que entroncaba con la alquimia o que «oscurecía» sus textos fue despreciado por la naciente corriente científica moderna.

El simbolismo alquímico ha sido usado ocasionalmente en el siglo XX por psicólogos y filósofos. Carl Jung revisó el simbolismo y teoría alquímicos y empezó a concebir el significado profundo del trabajo alquimista como una senda espiritual. La filosofía, los símbolos y los métodos alquímicos han gozado de un cierto renacimiento en contextos postmodernos tales como el movimiento Nueva era.

La alquimia china estaba íntimamente relacionada con el taoísmo. El objetivo fundamental de los taoístas es alcanzar la inmortalidad..., el I ching...

El gnosticismo, una creencia, extendida en el Imperio romano cristiano, en que el mundo es imperfecto porque fue creado de manera imperfecta y que el aprendizaje sobre la naturaleza de la sustancia espiritual llevaría a la salvación.

Que el proceso alquimico se hace dentro de la cabeza tambien lo ratifica la iglesia católica con su polémica Transubstanciación o Transustanciación. También para ello es necesario la mediacion
de un espiritu, santo en este caso.

Quizas la piedra filosofal no sea mas que lo que comunmente es conocido como espíritu. Si es así, todos la llevamos dentro. Es más, quizás todos seamos en el fondo esa piedra filosofal.

La busqueda de la piedra filosofal, del santo grial, ... es la eterna búsqueda de esa parte divina que somos y que llamamos espíritu, Padre o Dios.

Cuando pedimos ayuda al Padre, en realidad estamos pidiendo que esa parte divina se atreva a tomar las riendas de nuestro cuerpo. Esa parte capaz de transformarnos completamente y de que no nos reconozcan ni nuestros seres más cercanos.

La piedra filosofal, el elixir de la juventud o la inmortalidad... ¿No es acaso el propio espíritu?